martes, 7 de febrero de 2012

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Le miró directamente a los ojos. Temblaba, estaba nervioso y a la vez enfadado, también temeroso. Fruncía el ceño y levantaba la parte izquierda de su labio superior con provocación. Los ojos vidriosos lo delataban, era tan inseguro como un castillo de naipes a la intemperie. Sus fuerzas le abandonaban por momentos. Abrió la boca con ademán de hablar, pero por su garganta el pánico intentaba escapar, dejando sólo un leve chirrido ahogado por su forzosa respiración. Sonreía con un rostro tan serio que casi se eludía el hecho de que temblaba y sudaba como si estuviese a punto de colapsar. Y lo estaba.

– Te odio, te maldigo – Poco a poco su voz fue ganando fuerza, respaldado por el poder de las palabras que entonaba. Pues voz y palabra, no son nada si no van a una. La voz es el cañón, y la palabra el proyectil, pero las palabras no matan. Al menos no como lo hacen las balas.

– Eres cobarde, débil y sumiso – Sus dedos, antes pálidas extensiones de sus manos, ahora se engarzaban en ambos puños. Sujetaba con fuerza sus ideales, para no perderlos, para no olvidarlos.

– Hablas tanto que ya no sabes que es verdad, prometes tanto que ya no sabes que cumplir – Su cuerpo se había relajado, la sensación que lo había llevado allí se había transformado poco a poco en algo quizá más esperanzador.

– Pero eso ya se ha acabado, aquí y ahora. No eres más que el vestigio de algo que pronto nadie recordará – Levantó sus ideales en forma de puño, no con violencia, sino con determinación. La violencia es sólo el amparo de los que no tienen razones lógicas para respaldar sus ideales.

Estrelló su puño, liberándose en cientos de pequeños cristales que cayeron al suelo en un victorioso estruendo. Cada uno de ellos le devolvía la mirada con distinta forma y angulo. En todos podía observarse ese espíritu renovado que había conquistado.


Tras esto se enfundó su traje, su mono de trabajo, su chándal o su vestido. Y cogió su maletín, su mochila, su caja de herramientas o su bolso

2 comentarios:

  1. Me encanta, tiene mucha fuerza, sigue escribiendo y no tardes tanto como esta ultima vez

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